Angry Inch Magazine

Revista online de cine independiente. Potente, sabrosa e intelectual.

Manifiesto

La idea de cine independiente es muy confusa, por ello dejaremos aquí marcadas las líneas que vamos a seguir a lo largo de nuestra andadura como redactores de Angry Inch Magazine.

El origen del cine independiente se remonta a los años 20. En esta época Thomas Edison, como inventor del kinetoscopio (aparato que servía para el visionado de imágenes y que sería una pieza fundamental en el desarrollo del cinematógrafo de los hermanos Lumière en 1895) se apropió de los derechos sobre las cámaras cinematográficas con lo que obligó a pagar a las productoras de cine por los derechos de uso, para ello fundó la Motion Pictures Patents Company (MPPC), la cual se encargaba de vigilar que las cámaras que se utilizaban estuvieran patentadas. Ante esto surgieron una serie de productores (los hermanos Warner, Adolf Zukor o Samuel Goldwyn) que decidieron irse a Los Ángeles, lejos del dominio de Edison en New York. Estas productoras no utilizaban sus cámaras y se autoproclamaron independientes (pues es sinónimo de autosuficiente), aunque para Edison eran ilegales, ya que se escapaban de su monopolio. ¡Así es como nació el cine independiente!

No obstante, esta historia no solo son sonrisas, también tiene lágrimas: fue irónico ver cómo de estos primeros productores del género emancipado luego nacerían lo que serían las grandes empresas de Hollywood como la Warner Bros o la Paramount Pictures. Después de asentarse estas compañías produjeron enormes beneficios que fueron invirtiendo en célebres estrellas de cine y en grandes medios para rodar sus películas. Con el paso del tiempo se fue encareciendo el precio de rodaje y producción de un film, por lo que en este gris panorama surgieron las películas de Clase B, hechas con muy poco presupuesto, que normalmente reutilizaban material y contrataban a actores y actrices jóvenes. Directores de este calibre fueron Ed Wood y Samuel Fuller.

El concepto de cine independiente había sido renovado. Entre los primeros directores de este género cabe señalar a John Cassavetes, quien consiguió rodar Shadows en 1959 después de ingeniárselas de diversas maneras para conseguir el dinero que necesitaba para rodarla y evitar las interferencias de las grandes productoras.

Así pues, el cine independiente es aquel que consigue su financiación fuera de los canales hollywoodienses clásicos, es decir, fuera de las grandes productoras como son Warner Bros o Universal, lo que provoca que casi siempre cuenten con presupuestos bajos en comparación a las grandes empresas de cine. Esta búsqueda de una financiación alternativa se debe a la imposición y a las doctrina que siguen las grandes productoras, cuyo principal objetivo es la obtención de la mayor cantidad de dinero posible. No solo quieren obtener beneficios sino que su fin último es ganar verdaderas fortunas y por ello deciden centrarse en los directores y en las temáticas más comerciales, es decir, las se consumen en el mercado de la gran pantalla con mayor frecuencia: superhéroes que salvan a la ciudad de los malos, películas románticas donde chica conoce a chico y todo el mundo come perdices al final de la película, institutos con adolescentes que organizan superfiestas en sus casas con jardín… En cambio, la temática que sigue el cine independiente no busca agradar a todos los públicos ni ser comercial: lo que busca es contar una historia compleja, de ahí que trate temas alternativos como las drogas, la homosexualidad, el suicidio, el sadomasoquismo

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Trainspotting (Danny Boyle, 1996)

Hay que tener presente que aunque estas películas no están producidas por grandes productoras no quiere decir que ninguna sea comercial, pues muchas de las películas independientes tienen muy buena aceptación en taquilla. Por esta razón muchos directores de cine independiente han sido contratados por las grandes productoras, como es el caso de Quentin Tarantino o Martin Scorsese. Además, en los últimos años, Hollywood ha mostrado que está falto de ideas y que sus producciones son repetitivas y no atraen a la gente, por ello han empezado un proceso de apropiación del cine independiente, contratando a directores independientes que tienen éxito y construyen tramas más complejas y diversas. También han sabido aprovecharse del éxito del cine independiente a través de la distribución: la mayoría de las productoras también se encargan de la distribución de las cintas, las pequeñas productoras no suelen tener los medios necesarios para distribuirlas por su cuenta y tienen que pagar para que se distribuyan sus películas, así las grandes productoras sacan beneficios de cualquier film.

En última instancia cabe señalar que cuando hablamos de cine independiente no hay que confundirlo con el cine de autor, ya que, aunque en el cine independiente muchas veces el director actúa más allá que como un mero director, el cine de autor también se puede dar en películas financiadas por las grandes productoras.

En los últimos años la mejora en las tecnologías audiovisuales ha facilitado mucho las realización de películas, lo cual ha beneficiado al cine independiente ya que actualmente con una cámara o con un móvil se puede grabar una película y editarla con el ordenador. Además, Internet se ha convertido en un escaparate donde los nuevos directores pueden compartir sus películas. Esto ha permitido que surjan nuevos autores y autoras que con una simple cámara y una buena idea, fresca y original, son capaces de crear grandes películas y subirlas a la red.

En Angry Inch Magazine nos centraremos en aquellas películas que se salen de la sombra de Hollywood y que aportan una forma diferente de contar una historia, fuera de los parámetros que delimitan el cine comercial.

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