El 3 de marzo de 1976 en la ciudad de Vitoria murieron 5 personas a manos de la policía simplemente por el hecho de reunirse en asamblea. En este hecho, considerado la mayor matanza de la Transición Española, se inspiró el cantautor catalán LLuis LLach para componer Campanades a mort. La película documental “Llach, la revolta permanent” a través de un relato autobiográfico nos aproxima a los acontecimientos que tuvieron lugar aquel aciago 3 de marzo.

Llach, la revolta permanent es un viaje a lo largo de la vida de un cantautor durante los últimos años del franquismo, años donde la censura y la represión lo envolvían todo. Nombres como Sabina, Serrat, Raimon, Labordeta fueron alguno de los cantautores que junto a LLuis lucharon con sus canciones contra el franquismo. La vida de Lluis Llach se nos presenta a través de sus canciones, todas ellas narran sentimiento y acontecimientos que él vivió, desde el miedo a ser detenido en mitad de la noche hasta la felicidad por la muerte de Franco. A lo largo de la película Lluis explica el origen de sus canciones y además las toca, los paréntesis entre canción y canción se utilizan para insertar las entrevistas a los diferentes familiares y amigos de las víctimas de Vitoria y añadir imágenes de archivos para narrar lo que pasó el 3 de marzo. Las entrevistas en primer plano y como muestran las mutilaciones que sufrieron algunos de los testigos de ese día provocan una gran empatía hacia aquellas personas que sufrieron los últimos golpes del franquismo a mediados de los 70.

Esta película nos muestra cómo el cine no es un simple entretenimiento sino que también tiene un fin social. En el caso de esta película lo que se busca es la memoria histórica, recordar aquello que no quiere ser recordado y buscar justicia por ello. Los crímenes del franquismo que van desde los muertos en las cunetas hasta las últimas torturas de Billy El Niño en 1975 siguen impunes. El cine se ha convertido en una herramienta para recordar todos estos hechos y para llamar la atención a toda la opinión pública, hay que recordar que España es el segundo país con más fosas comunes por detrás de Camboya.

Los cineastas no deben preocuparse solo de ganar dinero, tienen que asumir que tienen un poder sobre la opinión pública y tienen que decidir qué hacen con ese poder. Esta película nos muestra cómo a día de hoy aún no se han juzgado a los causantes de esta masacre de civiles. Entre los mayores responsables estaba Manuel Fraga, Ministro de la Gobernación, que echó la culpa de los disturbios a aquellos que convocaban la huelga y la asamblea y murió plácidamente en su cama sin ser juzgado. Las pruebas que nos aportan este documental serían lo suficientemente explícitas para que un juez condenara a la policía por su actuación violenta contra la multitud civil, ya que ese día se dispararon miles de balas de distinto calibre a las cerca de 4000 personas que había dentro de la Iglesia de San Francisco de Asís, murieron 5 personas y hubo más de 150 heridos de bala, entre ellos varios menores. A día de hoy las víctimas de estos actos todavía no han visto a nadie juzgado y tienen que ver como los asesinatos de sus hijos e hijas siguen impunes.

Esta película a través de la vida de un cantautor nos hacen recordar que el franquismo no ha sido juzgado y que no es cosa de pasado ya que hay gente que aún se cruza por la calle con aquellos que mandaron asesinar a sus familiares. Sin embargo gracias a la difusión de esta película y a la insistencia de muchas personas que luchan día a día por recuperar la Memoria Histórica se ha conseguido que el ayuntamiento de Vitoria presente una querella criminal contra los crímenes del franquismo, esperemos que no sea desestimada como tantas otras.

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